Un proyecto de restauración con personalidad, ese fue el punto de partida para construir la marca. La investigación de la flor de la Buganvilla dio como resultado una gráfica potente y rotunda a la que se sumó una tipografía creada fuera de ordenadores para que tuviese una esencia más personal.
El trabajo se abordó haciendo que la marca sea el protagonista de todos los elementos realizados aprovencahdo la potencia visual de las flores creadas para la marca.