Cuando una empresa no es una multinacional, es difícil asumir los costes que supone el cambio de sus productos al realizar una nueva línea gráfica. Por ese motivo, los nuevos productos son una evolución de los anteriores, y los antiguos se adaptan al romper o finalizar stock. Eso hace que tengan que convivir productos realizados con diferencias de años, que se han de adaptar además a las nuevas normativas y usos de la empresa. odo esto se convierte en un reto constante la empresa y su equipo de diseño.