Cualquier empresa que se dedique al sector de alimentación habrá tenido o tendrá una problemática muy concreta, solo es cuestión de tiempo.

La secuencia simplificada podría ser la siguiente. Se aprueba un producto nuevo, se realiza la foto para la carta, cartelería, envase o cualquier uso que tenga.

Pero llega el momento del cambio. Sanidad, un proveedor externo o cualquier decisión interna de la dirección de la empresa, algún franquiciado, o la red de locales que usan su material “no lo acaban de ver”. El resultado es que, aparentemente, el material fotográfico inicial no sirve. Sin embargo, llega el momento de “salvar las fotos realizadas”. Al ser presentado el nuevo trabajo para aprobación, el proyecto final difiere bastante del inicial.