El reto era hacer que MásCuatro deje de ser un nombre con su logotipo y se convierta en algo más, una aspiración para posibles clientes futuros, o un sentimiento para los actuales.

Para poder hacer que la marca sea un elemento vivo que demuestre que la compañía está activa y en movimiento, hay que tener en cuenta a todos los integrantes de la misma, desde la web, pasando por una presentación, hasta un folleto.