Constancia, coherencia y trabajo, mucho trabajo.

Quizás son las palabras que mejor definen nuestra manera de ver las cosas. Podríamos seguir añadiendo adjetivos pero estos se ajustan a nosotros.

Todo se mueve cada vez más deprisa, más redes, más soportes, más canales, en definitiva la reflexión se vuelve más difícil pero curiosamente cada vez es más necesaria para poder acertar en el nicho de un producto o en cómo o dónde venderlo.

Ordenadores más rápidos, software más potente, nubes de datos, todo eso está muy bien pero hay una cosa que es muy cierta, como dice la célebre frase de Picasso «La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando». Siempre nos ha gustado ese planeamiento. Para hacer las cosas bien, no hay atajos, hay trabajo.

Cada cliente tiene unas necesidades y cuanto mejor se conocen más fácil es poder desarrollar el trabajo que necesita. Si necesita dirección de arte, no le vendemos creatividad; si es ilustración, no planteamos bodegones de productos imposibles. Pero si creemos que es necesario, intentamos explicarle cuál es el motivo por el que precisa una nueva línea gráfica o el apoyo de un buen copy.

En definitiva, nosotros estamos convencidos de que un trabajo está bien resuelto cuando el cliente está convencido de su valor, de que ayudará a su empresa a vender, a posicionarse, a convencer, y también impulsará otro factor importante y sin embargo muchas veces olvidado: lograr que sus empleados se sientan orgullosos de trabajar en esta empresa.